En esta ardua tarea de la búsqueda de empleo, siempre nos encontramos con puertas cerradas, con personas que, sinceramente, en mi opinión, no saben ni lo que quieren. O más bien, descartan un CV por el simple hecho de haber pausado el estar en el mercado laboral, es decir, por las lagunas existentes. No se paran a pensar que si hay dichas lagunas es por algo, no por gusto.
Reconozcamos también que, de tantos descartes y tantas puertas cerradas, llega un momento en que dices: ya, hasta aquí. Necesito un respiro, necesito centrarme y no seguir cuestionándome si es por esto, aquello o lo otro.
Es difícil llegar a la situación en la cual estás con el agua al cuello, en la cual sientes que te estás ahogando, en la cual sientes un nudo que aprieta fuerte y no sabes bien hacia dónde tirar. Hay personas que se dan el lujo de hablar y hablar sin saber exactamente por todo lo que estás pasando. Criticar es muy fácil; lo difícil es ser como tú.
Nadie mejor que tú sabe lo duro que es vivir. Nadie mejor que tú sabe lo duro que es levantarse día tras día siempre con descartes de CV, con puertas cerradas, con oídos sordos, con cierres de puertas. Nadie mejor que tú sabe lo que estás dispuesto a aceptar o no. Nadie mejor que tú sabe si una oferta te conviene o no. Nadie mejor que tú lo sabe.
Por lo tanto, no te sientas juzgado ni presionado por nadie. Los demás no viven tu vida, los demás no calzan tus zapatos. Así que, a seguir hacia adelante, mientras los demás se ríen hasta de sus zapatos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario